miércoles, 22 de julio de 2015

La AGRI-dulce

Irse, para volver y hacer las maletas
y temer perderse en el camino,
y temer perder el miedo a perderse.

Pero irse de nuevo.

Irme para que no haya a donde volver,
irme sin saber a dónde voy,
irme solo por eso.
Solo porque quiero quedarme
Pero tal vez aún no se adónde.

Irme y cerrarte
y tal vez abrirme,
pero irme sin las llaves.

Irme porque sé que no hay camino
que no hay destino
y que no se hacen.
Que yo no soy,
que tal vez ni si quiera estoy.

Irme porque tengo miedo,
porque el calor de Madrid me agobia
y porque puede que el frío de Nueva York me mate,
irme a ver si...

Irme con los papeles en regla
y el pie en cartabón,
para tal vez no haber marchado nunca,
para tal vez no saber volver.

Irme de mi.
y revolverme,
sin ti.

Irme, y tal vez, Irma.

Oph.

lunes, 22 de junio de 2015

Vista sagital.



No la sabemos ni la encontramos pero sigue siendo un constructo válido en nuestras mentes, en la boca de todos, en las ansias de muchos, como válido, como explicativo, como sinónimo de opilorio, de inefable. 
En contraposición a lo animal -pero emocional y ciclónico-; a lo tecnológico -construido y pensado- único oxímoron en única palabra, único al menos al que juegan las niñas y las escuelas. 

A mí los animales, los cables, las pasiones.
A mí las culturas, el barrunto, tu electricidad.
A mí para humanizarme en vuestra danza,
para deshumanizarme en un traspiés o en una lágrima. 

"Tan solo dos ojos y una libra de carne".

Por cada flor que pintaba distraída, pintaba inmediatamente un sol,
que le quitara la compañía del zorro, que le diera calor y con ellos vivía y esa era su humanidad.

Oph. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Limpieza general.


Hiciste un gran esfuerzo por traerme todo aquel invierno
disfrazado de otoño en hojas secas,
pacientemente,
hoja a hoja.

Hoy he limpiado y revuelto los recuerdos,
allí te esperaba ese invierno
que abandonaste a la mitad,
ya todo deshojado,
allí mi otoño,
disfrazado de primavera en labios y pétalos.

En un abril muy seco,
en un invierno muy cálido,
pero nos mojamos
y pasamos frío por miedo a guardarnos,
tu también tenías que ser oxímoron.

Y a pesar del miedo guardé tus hojas,
aunque no tenía dónde.

Hoy ya no me quedas,
hoy que ya no hay otoño
he encontrado pétalos y flores en esas hojas,
secos pero aún colorëados,
y sin ti,
he guardado los pétalos
y he tirado las hojas,
sin dejar ni un nosotros,
y con ellos a mi,
y a ti.

Oph.

martes, 19 de mayo de 2015

Una cita con un sexo.



"In Greece, truth and sex were linked, in the form of pedagogy, by the transmission of a precious knowledge from one body to another; sex served as a medium for initiations into learning.
For us, it is in the confession that truth and sex are joined, through the obligatory and exhaustive expression of an individual secret. But this time it is truth that serves as a medium for sex and its manifestations"
M. Foucault.


La dermis inflamada ante el contacto ligero,
urgente de tenerte y más urgente aún de que te tengas,
de dejarte ir.

Los poros se abren al calor de la noche
-huyendo la mañana-,
se abren y abrazan la transpiración:
la carne que pide,
el alma por una libra,
los ojos por los pulmones
y
el sol
que se pone en el plexo.

La osa mayor se cuela entre tus dientes,
y ahí nos quedamos esperando su vuelta,
con los huesos al aire y el alma en arrugada en un cajón,
sin día y sin ganas.

Vuelve pronto,
que me entran elefantes en los poros de pensarte,
que luego no hay quien me los saque,
que ellos también buscan su noche.

que yo puedo dejarte ir,
pero no ellos a mi.

Oph

martes, 5 de mayo de 2015

Psi

Odilon Redon



Conocí a unos hombres que deseaban ser objetos,
una mujer intento de mesa,
un varón intento de sombrero,

había también varones que no se pensaban mujeres,
mujeres que no se sabían varón
y luego personas, que no se querían nada más.

Pero las mesas no entienden de construcciones,
y los sombreros no saben nada del poder.


Había un varón a semejanza de Dios,
una diosa a imagen de mujer,

caídos en un pecado ajeno y una vergüenza propia,
crecidos de la mutilación ajena,
construidos en la clasificación y la violencia.



Había una mujer sin orejas que no veía,
un varón sin ojos que no entendía,

y de ahí su pretensión de objeto,
y de aquí su deseo de conocimiento.



Unos hombres que creían en el saber,
una persona vara de medir,
una otredad institución.

Y entre todas inventaron la objetividad,
y entre todos tuvieron que engullirla.

Oph

jueves, 19 de marzo de 2015

En noches como esta.

No vino como se le esperaba,
no fue la rápida exhalación brillante y clara de la que le habían hablado.
Vino tan roto en pedacitos que ella misma tuvo que reconstruirle,
a pesar de cortarse el cuerpo con las aristas
de mancharse el alma con las heridas,
Tanto fue así que apenas lo reconoce,
que apenas lo acoge,
lo ve pasar.

Es tan diferente de lo largo tiempo esperado
que disfrutarlo es siempre amargo y ansioso.
Como un niño abandonado y abrazado,
y vuelto a llevar a la escuela a la mañana siguiente,
y vuelto a caer en el barro
y vuelto a besar la rodilla,
y casi sin querer tocado sobre el muslo.

Pero es que ese es el estilo de las vidas,
una bofetada que acaricia,
un beso que araña,
el pan fresco mojado,
un frío que esconde el miedo
si ellas supieran lo insano que es eso en los primates…

Al menos espera continuidad en la inconsistencia
y que desaparezca tan lentamente como vino,
que apenas note la ausencia,
que apenas el dolor,
que a penas la marcha,
en tan pequeñas privaciones que no haya deseo,
en tan pequeños pedazos que nada quede de ella después,
que fuera esta la vida.

Y es que en días como este me tuve entre los brazos,
y en noches me dejé caer,

volar al vacío.

Oph*

domingo, 1 de marzo de 2015

Punto de encuentro

Nunca encontró comunión más pura mancillada, mas nunca encontró comunión después.

Ellas eran sus ojos y solo a su través se podía conocer el mundo. Como única forma de entender eran forma única de expresar. Cualquier otro signo, cualquier otro atisbo de vida era una mentira muy franca, sin intención. No expresaba más que su incomprensión, y no había nada de cierto en ella.

Por ellas era legión, solo ellas comprendían su contradicción sórdida, la construían e incluso en el proceso podían jactarse de belleza, único testimonio de vida al otro lado de ese cuerpo. Único testimonio de la pena ni de la gloria.

“El papel lo aguanta todo”; que dicen, pues sí. Era el único pasaba el brazo, que arrimaba un hombro bajo el peso.

Solo así pasaba de mujer llamada a persona autoproclamada, de criatura conocida y expuesta a ojos ajenos a manifiesto, de visión y juicio a exposición y velo, a mentira.

Y solo de estas mentiras elegidas y gritadas, arrojadas a los pies, escupidas a las caras, solo así pudo conocerse ápice alguno de verdad.

Solo así pudo palparse la verdad sórdida en la convulsión, en el movimiento y el ahogo, en la fatiga, 
en la vergüenza, tras la sonrisa.

Y fue entonces allí mismo, ante la mirada de unos extraños que consumó su amor más carnal, que por primera y vez última habló y ellos la miraron como si comprendieran, pero no.


Y siguieron llamando, mirando y juzgando. Sin golpes, como si nada, uno de ellos no por no tener no tenía ni miedo.

Oph