sábado, 12 de septiembre de 2015

Water lilies.



Hay ciertos estados de debilidad que tal vez solo una luz puede reparar.

La luz, que puede posar en el estático de la tela si se la convence con aguas. O en el estático del cartón, si se la engaña sobre el origen. La luz, que puede bailar en la materia, percibida como compacta, por una pupila contraída y aun flácida: por la que entran a un tiempo las luces y salen a destiempo las sombras.

Y así, en ese entrar y salir, en ese haberse ido; en ese haberte quedado se despertaba, muy antes del amanecer, muy antes incluso del choque. Y todita rota se levantaba desperdigada por la cama, llena de polvo y astillas. Una matrioska abombada de sudor, de frío, y de falta de lágrimas, tan hinchada que no tenía donde meterse; tan seca que se le habían acorchado los pulmones. Tal vez las niñas de madera no puedan llorar, pero desde luego lo necesitan.

Sobre todo mientras esperan:


La luz, que puede llegar a dar calor a la vida, a una naturaleza que explota sutil y delicada. 

Oph. 

domingo, 23 de agosto de 2015

Nudity in NY. Met Sketches.

La humanidad en carne y hueso, “in the flesh”, casi un boceto, como solo la podemos pensar.

La humanidad conceptual, saliendo de un cuerpo que se derrama, en la línea del siguiente, escondiéndose entre este y la seda, disfrazada y cultural.

Como dos cuerpos que se amaban en el espacio y al juntarse a un ritmo hacen el amor, y trascienden la entelequia y el tiempo y lo humano construyendo aquello que no les era ajeno, pero que no era tangible, sabiendo que no se deconstruye después, aunque pueda volverse a reconstruir.

Una humanidad que se desborda y excede los límites de lo humano, trascendiendo al tiempo, ingenua de lo divino, de lo que tan poco nos queda, que nos asusta encontrarlo por sorpresa, en un mano a mano con el origen, con el espíritu.


Una humanidad que se ve pasar, de sala en sala, de brazo en mármol a ojo en teca. Pero una humanidad que no pasa, que no te llevas, una que acompaña, y sobre todo se queda. 

Oph

NY, NY. W/a/ndering.



Partir hacia un monstruo de más de 8 millones de cabezas, un monstruo que no parece tener corazón pero si mucha hambre. Eso dicen todos, y eso responden las cabezas, las primeras: extranjeras, fruto del miedo.

Partir, dejando todas las armas, partir sin saber volver.
Cabría esperar que al aire los pensamientos fueran más ligeros, como si se viajara a la luna, como si se llegara hasta Marte. Pero yo no me llego, y tú no te vienes. Acá un desconocido hojea una guía de viajes, allá otro dormita y yo si entierro los ojos, es solo para esconderlos, para que el monstruo no me pille mirándolo. Hay quien hasta se pone gafas de sol, hasta quien lleva un libro del revés.

Hoy que no estabas he mirado al monstruo cuando pestañeaba, en turnos tímidos, y allí te he visto en caras que no eran la tuya y me he visto en ojos cuyo fondo no era negro, en hombres llorando en coches, o en mendigos gritando en las calles. Hoy te he visto cenando, bajo la lluvia del aire acondicionado.

No hay estrellas aquí, el monstruo de las ha comido, pero las sirenas también brillan y de esas tiene muchas. También hay nubes y en ocasiones cielo.


En unas horas he estado tan sola que tendría que volver a aprender a hablar. 

miércoles, 22 de julio de 2015

La AGRI-dulce

Irse, para volver y hacer las maletas
y temer perderse en el camino,
y temer perder el miedo a perderse.

Pero irse de nuevo.

Irme para que no haya a donde volver,
irme sin saber a dónde voy,
irme solo por eso.
Solo porque quiero quedarme
Pero tal vez aún no se adónde.

Irme y cerrarte
y tal vez abrirme,
pero irme sin las llaves.

Irme porque sé que no hay camino
que no hay destino
y que no se hacen.
Que yo no soy,
que tal vez ni si quiera estoy.

Irme porque tengo miedo,
porque el calor de Madrid me agobia
y porque puede que el frío de Nueva York me mate,
irme a ver si...

Irme con los papeles en regla
y el pie en cartabón,
para tal vez no haber marchado nunca,
para tal vez no saber volver.

Irme de mi.
y revolverme,
sin ti.

Irme, y tal vez, Irma.

Oph.

lunes, 22 de junio de 2015

Vista sagital.



No la sabemos ni la encontramos pero sigue siendo un constructo válido en nuestras mentes, en la boca de todos, en las ansias de muchos, como válido, como explicativo, como sinónimo de opilorio, de inefable. 
En contraposición a lo animal -pero emocional y ciclónico-; a lo tecnológico -construido y pensado- único oxímoron en única palabra, único al menos al que juegan las niñas y las escuelas. 

A mí los animales, los cables, las pasiones.
A mí las culturas, el barrunto, tu electricidad.
A mí para humanizarme en vuestra danza,
para deshumanizarme en un traspiés o en una lágrima. 

"Tan solo dos ojos y una libra de carne".

Por cada flor que pintaba distraída, pintaba inmediatamente un sol,
que le quitara la compañía del zorro, que le diera calor y con ellos vivía y esa era su humanidad.

Oph. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Limpieza general.


Hiciste un gran esfuerzo por traerme todo aquel invierno
disfrazado de otoño en hojas secas,
pacientemente,
hoja a hoja.

Hoy he limpiado y revuelto los recuerdos,
allí te esperaba ese invierno
que abandonaste a la mitad,
ya todo deshojado,
allí mi otoño,
disfrazado de primavera en labios y pétalos.

En un abril muy seco,
en un invierno muy cálido,
pero nos mojamos
y pasamos frío por miedo a guardarnos,
tu también tenías que ser oxímoron.

Y a pesar del miedo guardé tus hojas,
aunque no tenía dónde.

Hoy ya no me quedas,
hoy que ya no hay otoño
he encontrado pétalos y flores en esas hojas,
secos pero aún colorëados,
y sin ti,
he guardado los pétalos
y he tirado las hojas,
sin dejar ni un nosotros,
y con ellos a mi,
y a ti.

Oph.

martes, 19 de mayo de 2015

Una cita con un sexo.



"In Greece, truth and sex were linked, in the form of pedagogy, by the transmission of a precious knowledge from one body to another; sex served as a medium for initiations into learning.
For us, it is in the confession that truth and sex are joined, through the obligatory and exhaustive expression of an individual secret. But this time it is truth that serves as a medium for sex and its manifestations"
M. Foucault.


La dermis inflamada ante el contacto ligero,
urgente de tenerte y más urgente aún de que te tengas,
de dejarte ir.

Los poros se abren al calor de la noche
-huyendo la mañana-,
se abren y abrazan la transpiración:
la carne que pide,
el alma por una libra,
los ojos por los pulmones
y
el sol
que se pone en el plexo.

La osa mayor se cuela entre tus dientes,
y ahí nos quedamos esperando su vuelta,
con los huesos al aire y el alma en arrugada en un cajón,
sin día y sin ganas.

Vuelve pronto,
que me entran elefantes en los poros de pensarte,
que luego no hay quien me los saque,
que ellos también buscan su noche.

que yo puedo dejarte ir,
pero no ellos a mi.

Oph