Que en esta triste historia que es el amor no hay vencedores
ni tan si quiera hay vencidos, solo tal vez, haya héroes, tal vez incluso
salvados.
Habíase acostumbrado Emilita a ser demasiado feliz, peligrosamente
cándida, que al haber nacido entre la miseria, y al haberse hallado entre esta
dichosa, no entendía que el amor, de tan dulce naturaleza, ese que sentía en su
corazón, hubiera de doler. Y es que había nacido sin nadie a quien amar, y el
odio nunca la había lastimado.
Mal arreglo tienen aquellos que desean el amor, pero odian
las lágrimas, desesperan en el llanto, y de la tristeza manchan el puro nombre
con sus maldiciones; que no existe sin esta la gloria, ni el cálido abrazo, ni
la mirada tierna. Que no es esta ansiedad sino la que favorece el amor, que no
es sin esta más que respeto mutuo, ternura contractual.
Le arranca el sol del atardecer, entre la suciedad y los
enredos de su pelo, destellos cobrizos, que al rosado atardecer deslucen, y aun
ahora que ha comprendido que el corazón se le ha roto, no es capaz de
comprender si ha de llorar o regocijarse, que no sabe tan si quiera qué
procede, qué será más doloroso.
Y es que nunca había asumido el dolor como parte de su
desdichada vida; y de la ausencia de ventura, nace en el mundo un ser sin pena,
un ser risueño, que no está preparado para que una realidad tan frívola, y a
todas luces innecesaria pueda herirla, cuando el hambre ha hecho peligrar su
vida, y el frío, sus dedos, pero es que no existe cobijo para el frío que ahora
siente, no quien sacie un anhelo que no entiende.
Oph**
"Mi amor es una fiebre que incesante...
Mi amor es una fiebre que incesante
ansía lo que su virus alimenta,
porque en mi mal mi gusto se apacienta
y es por sí enfermo el apetito amante.
ansía lo que su virus alimenta,
porque en mi mal mi gusto se apacienta
y es por sí enfermo el apetito amante.
Ya, viendo mi doctor (la vigilante
razón) que no haga del caso ni cuenta,
me abandonó, y el ánima sedienta
corre a su abismo, aunque lo ve adelante.
razón) que no haga del caso ni cuenta,
me abandonó, y el ánima sedienta
corre a su abismo, aunque lo ve adelante.
Salvación para mí, ni la hay ni la quiero:
todo yo soy locura, inquietud, ira;
loco en cuanto imagino y vocifero,
y víctima infeliz de una mentira
te juré honrada y franca; y mi amor tierno
¿qué halló en ti? Noche oscura, negro infierno."
todo yo soy locura, inquietud, ira;
loco en cuanto imagino y vocifero,
y víctima infeliz de una mentira
te juré honrada y franca; y mi amor tierno
¿qué halló en ti? Noche oscura, negro infierno."
W.S